noviembre 17, 2014

Construir tres hidroeléctricas, en los planes de la CFE

Con la reforma energética en marcha y el propósito de tener más de 30% de generación con base en energías renovables, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) tiene planes para construir tres nuevas centrales hidroeléctricas en lo que resta de la actual administración.

Enrique Ochoa Reza, director de la CFE, expresó que desde la década de los noventa se ha construido una central hidroeléctrica por cada administración de gobierno, alguna vez se tuvieron dos consecutivas pero nunca se han tenido tres al mismo tiempo y ese es el objetivo de la actual administración.

Las zonas donde se ha pensado que pueden construirse las hidroeléctricas son en el sur del país y en el Pacífico, una de ellas estaría probablemente en Nayarit.

“Se han tenido dos centrales en construcción al mismo tiempo pero nunca tres”, dijo en el Diplomado sobre Reforma Energética, que organiza El Economista con la Latin American Oil and Gas Asociation.

La ventaja de las hidroeléctricas es que proporcionan energía renovable de forma constante, algo que no pueden hacer las energías solares ni las eólicas.

Combate a pérdidas técnicas

Las pérdidas técnicas y no técnicas de electricidad son el principal reto operativo de la CFE.

En dicho rubro, el robo de electricidad es una materia que se está atacando de manera importante porque significa la mitad de las pérdidas de energía de la empresa, aunque no es el diablito del pequeño negocio informal el que daña la red, sino los medianos y grandes consumidores que se roban el fluido, aseguró el funcionario.

“No hay que preocuparse por el puesto de jugos de la esquina, ese no es el robo que preocupa, sino el de grandes empresas que se conectan y no pagan sus consumos”, explicó.

En promedio, las pérdidas de energía del país están en 15% mientras que el promedio de la OCDE es de 6 por ciento. Hay países donde la eficiencia es tal que son de apenas 3%, como es el caso de Corea del Sur.

“Las pérdidas no técnicas es una manera elegante de llamar al diablito que se roba la luz. México pierde, entre pérdidas técnicas y no técnicas, 50 mil millones de pesos al año”, dijo Ochoa.

Añadió que la red de consumo y distribución del centro del país (donde operaba la extinta Luz y Fuerza del Centro) es la de mayores pérdidas, tiene pero se ha reducido desde que la CFE asumió el control de esta zona.

Explicó que aunque se mantiene como la zona donde mayores pérdidas hay, las inversiones que se han puesto en marcha han mejorado los niveles y han provocado que el resto de las regiones de la CFE tengan que mejorar porque se quiere tener un nivel de pérdidas de 10% en el 2018. A la próxima administración le corresponderá el reto de bajar las pérdidas hasta alrededor de 6 por ciento.

Reducir tarifas

El director de la CFE explica que la mejor manera de reducir las tarifas del sector eléctrico al consumidor final es por medio de la reducción de costos. En estos últimos años no ha sido posible porque se incrementó el precio del combustóleo, como una consecuencia de los altos precios del petróleo; y hubo escasez de gas natural, lo que derivó en alertas críticas en todo el sistema de gasoductos.

El costo de un megawatt producido con combustóleo es de unos dos mil pesos. La misma cantidad de energía en una planta de combustóleo reconfigurada a gas natural cuesta 780 pesos y si se produce en una central de ciclo combinado de última tecnología cuesta 480 pesos, es decir, menos de una cuarta parte de lo que cuesta hacerlo con combustóleo.

“Si no hay gas natural suficiente tenemos que usar combustóleo como alternativa y eso aumenta los costos, pero si vamos a contar con gasoductos vamos a poder reconvertir las plantas a ciclos combinados y podremos usar cada vez menos combustóleo y en consecuencia el costo de generación baja”, dijo.

Con este proyecto en mente es que se plantea el crecimiento de la red de gasoductos, que haya redundancia y que la CFE tenga más de un proveedor del hidrocarburo; más aún, que se desate el interés del sector privado y que construya más ductos paralelos o cerca del que usa la empresa estatal.

Fuente: El economista

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